Luces de medianoche

Relato científico

– Joan, despierta, quiero enseñarte algo.

La niña abrió los ojos lentamente mientras el sueño se evaporaba de su cuerpo. Su  hermano Richard estaba junto a la cama y quería enseñarle algo, eso solo podía significar una cosa: en algún lugar, una maravilla estaba esperándolos. La niña dio un salto de la cama y antes de posar los pies en el suelo ya estaba preparada. En realidad siempre estaba preparada para las aventuras de Richard. El muchacho, que pronto iría a la universidad, tenía nueve años más que ella y la había adoptado como alumna desde que llegó a este mundo. Ella lo adoraba por eso y hubiera ido con él hasta el fin del mundo. 

– ¿Adónde vamos, Richard?

– Ya lo verás. Dame la mano y cierra los ojos.

Richard sonreía enigmáticamente y ella sabía que eso era buena señal. El muchacho le guiñó un ojo y la niña cerró los suyos. Con los ojos de su mente recorrió el pasillo de la casa, vio la puerta abriéndose, adivinó la calle. Hasta que su hermano la hizo girar y las tres calles que partían de allí, se fundieron en una sola, indefinida, misteriosa. Caminaron unos minutos. 

– Joan, abre los ojos.

La niña no estaba preparada para lo que vió. El firmamento había sido decorado con impresionantes festones de luz que le entraron por los ojos y refulgieron en su interior. Las cortinas de luz se ondulaban al compás de un viento que no era capaz de percibir. En ocasiones lento, a veces desbocado, el vaivén barría toda la cúpula celeste, de horizonte a horizonte. 

¿Es magia? Richard, ¿es magia?

– La magia no existe.

La niña consiguió arrancar sus ojos del cielo y lo miró como si estuviese loco. 

Richard, ¿cómo puedes decir eso? ¿No estás viendo lo mismo que yo? 

– Joan, es la aurora boreal, nadie sabe explicarla, pero eso no significa que sea magia, solo que todavía nadie ha averiguado cómo hacerlo.

Joan no entendía lo que decía, oía las palabras, pero carecían de sentido para ella. Así que alzó otra vez sus ojos hacia arriba, hacia las ondas de luz que rompían en la orilla del cielo…

Y se zambulló en el océano de luz. Se impulso con los pies y nadó hacia la ola más cercana, donde el blanco había empezado a llenarse de tonos verdosos, que se encendían y se apagaban. Las luces bailaban sin parar y ahora también distinguía ondas violetas girando en el cielo. Caían y volvían a subir. Entretanto la tierra se volvió transparente dejando ver el Sol, allá al otro lado. Joan nadó hacia él, 150 millones de kilómetros, hasta rozar su superficie para sentir la energía que se ocultaba en su interior. Pudo ver cómo se resquebrajaba dando paso a una fulguración que levantó una ráfaga de viento cargada de partículas. Y Joan se convirtió en una de ellas e inició el camino de vuelta. Casi había llegado, cuando se encontró enredada en una maraña de hilos que ensartaban la Tierra y la envolvían en una esfera invisible. El viento chocaba contra ella y la energía liberada viajaba a través de las líneas hasta llegar de vuelta donde todo había empezado. Allí saltaban en forma de ondas electromagnéticas danzantes. La niña sobrevolaba sobre sí misma, pero ya no era una niña. Era una mujer la que miraba hacia arriba. Medía, calculaba, analizaba, razonaba, pero sobre todo, seguía soñando.

Las luces empezaron a apagarse, la niña fue volviendo a su cuerpo. 

– Richard, no es magia, yo… Yo lo explicaré. Te lo prometo. Pero..

– ¿Qué te preocupa, Joan?

– No te adelantes, ¿vale? Quiero decir, ve a la universidad y averigua todas las cosas maravillosas que hay en el Universo, pero… No me robes las auroras.

***

Richard Feynman se convirtió en uno de los físicos más importantes del siglo XX y ganó el premio Nobel de Física en 1965. Joan Feynman tuvo que nadar contracorriente porque el mundo no entendía que una mujer quisiera ser física, pero lo consiguió, y averiguó cómo explicar las auroras.

Joan y Richard Feynman

Con este relato participó en el concurso de Zenda #HistoriasDePioneras.

Imagen destacada: https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Polar_aurora#/media/File:Flames_in_the_sky.jpg

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s